Con un frío (unos 7ºC) y una humedad bastante considerables, tuvo lugar ayer sábado 29 de noviembre, la IV Crono escalada al Pirindolo, carrera que se disputa única y exclusivamente entre los miembros del Club KM21.
La prueba empezó a las 9:00 de la mañana, el orden de salida de los corredores viene determinado por el tiempo empleado en pasadas ediciones, como el abajo firmante era debutante en esta prueba me colocaron en el puesto de salida nº. 12.
Así que, a las 9:06 empecé a correr (la salida es individual, al tratarse de una contra-reloj) empecé bastante fuerte, craso error, porque la primera parte del recorrido la conozco a la perfección, ya que transcurre por la ladera del río Vinalopó y sabía de sobra que este tramo debía servirme únicamente para “calentar motores”, pero al llegar a la primera subida mi ritmo medio era de 3:55 m/km. para mis propósitos una verdadera salvajada. Tras superar la primera subida, intercepto a la primera corredora (que había salido 30 segundos antes) mi “Pepito Grillo runner” me volvió a mal aconsejar y me invitó a seguir intentando adelantar a más corredores/as, mal consejo.
La carrera siguió su curso y a medida que avanzaban los kilómetros las cuestas también iban en aumento, tanto en dureza como en cantidad, ni que decir tiene que mi ritmo estaba hacia el kilómetro 4 en un 5:40 m/k y gracias. A estas alturas ya había interceptado a cuatro corredores (he de decir que normalmente los primeros en salir en este tipo de pruebas, suelen tener los tiempos más discretos de todos los participantes) y fue cuando decidí conservar algo para la rampa final, que con una pendiente de un 15% invitaba a hacerlo vaya. Así que mantuve este ritmo y acorté el paso en las cuestas con el fin de no incrementar demasiado las pulsaciones.
Hacia el kilómetro 5,5 empecé a encontrarme mejor, fue entonces cuando oí a un corredor, más por su respiración que por sus pisadas, ya que resoplaba de forma casi alarmante, decidí mantener mi ritmo y no entrar en más batallas, a estas alturas de la guerra ya me daba un poco igual y con un ritmo cardiaco rondando el 100% no tenía mucho margen para "chulerías" así que me adelantó y entró en meta unos segundos antes que yo, pude oír su tiempo (ya que el tiempo te lo dicen de viva voz en meta) 30':55'', con razón, este venía “flechao” Dios sabe desde donde, yo entré con un discreto 32':53''.
Con el frío que hacía en la sierra, no era nada aconsejable quedarse a hablar con los compañeros del club y mucho menos teniendo en cuenta el trancazo que llevaba (y llevo). Así que empecé el descenso por el mismo camino que había venido, me encontré con el resto de corredores que iban hacía la cumbre, algunos como motos otros como podían. De este momento del día es esta foto realizada por el infatigable ultrafondista Alberto Costilla, gracias Alberto. Os dejo el enlace con el reportaje entero.
La prueba empezó a las 9:00 de la mañana, el orden de salida de los corredores viene determinado por el tiempo empleado en pasadas ediciones, como el abajo firmante era debutante en esta prueba me colocaron en el puesto de salida nº. 12.
Así que, a las 9:06 empecé a correr (la salida es individual, al tratarse de una contra-reloj) empecé bastante fuerte, craso error, porque la primera parte del recorrido la conozco a la perfección, ya que transcurre por la ladera del río Vinalopó y sabía de sobra que este tramo debía servirme únicamente para “calentar motores”, pero al llegar a la primera subida mi ritmo medio era de 3:55 m/km. para mis propósitos una verdadera salvajada. Tras superar la primera subida, intercepto a la primera corredora (que había salido 30 segundos antes) mi “Pepito Grillo runner” me volvió a mal aconsejar y me invitó a seguir intentando adelantar a más corredores/as, mal consejo.
La carrera siguió su curso y a medida que avanzaban los kilómetros las cuestas también iban en aumento, tanto en dureza como en cantidad, ni que decir tiene que mi ritmo estaba hacia el kilómetro 4 en un 5:40 m/k y gracias. A estas alturas ya había interceptado a cuatro corredores (he de decir que normalmente los primeros en salir en este tipo de pruebas, suelen tener los tiempos más discretos de todos los participantes) y fue cuando decidí conservar algo para la rampa final, que con una pendiente de un 15% invitaba a hacerlo vaya. Así que mantuve este ritmo y acorté el paso en las cuestas con el fin de no incrementar demasiado las pulsaciones.
Hacia el kilómetro 5,5 empecé a encontrarme mejor, fue entonces cuando oí a un corredor, más por su respiración que por sus pisadas, ya que resoplaba de forma casi alarmante, decidí mantener mi ritmo y no entrar en más batallas, a estas alturas de la guerra ya me daba un poco igual y con un ritmo cardiaco rondando el 100% no tenía mucho margen para "chulerías" así que me adelantó y entró en meta unos segundos antes que yo, pude oír su tiempo (ya que el tiempo te lo dicen de viva voz en meta) 30':55'', con razón, este venía “flechao” Dios sabe desde donde, yo entré con un discreto 32':53''.
Con el frío que hacía en la sierra, no era nada aconsejable quedarse a hablar con los compañeros del club y mucho menos teniendo en cuenta el trancazo que llevaba (y llevo). Así que empecé el descenso por el mismo camino que había venido, me encontré con el resto de corredores que iban hacía la cumbre, algunos como motos otros como podían. De este momento del día es esta foto realizada por el infatigable ultrafondista Alberto Costilla, gracias Alberto. Os dejo el enlace con el reportaje entero.





