Seguramente que cuando leáis esta entrada sobre el pasado sábado, la Marcha de las vías verdes, pensaréis que sólo tengo un blog para derramar mis lágrimas y que los/as que lean mis entradas, vean cuanto sufro y dar pena , os aseguro que nada mças lejos de mi intención. Si alguno/a de vosotros/as estuvo el pasado sábado en esta Marcha, sabrá que el sufrimiento, así como el frío fue muy REAL.
La foto en la que aparecemos los 4 magníficos nos la hicimos momentos antes de dar la salida, nada nos hacía presagiar la que se nos iba a caer encima enforma de agua y frio, salvo unas nubes que se veían en el horizonte, pero claro piensas que ya ha llovido bastante en mayo y que incluso un poco de agua nos alilviará el horrible calor que puedes pasar en esta ruta, ya que el año pasado tuvimos durante toda la marcha más calor del que hizo el resto del verano (ahora sí que he exagertado un poco tal vez).
En la primera parada técnica a unos 30 kms. de la salida, optamos por ponernos el chubasquero -el que se lo había traído- aquí empezó el verdadero calvario para el amigo Carli, no se trajo nada de abrigo y ni mucho menos un chubasquero, los que sí, nos lo pusimos, nos evitó algo de agua pero de todos modos, pronto empezó a calar entre el tejido del mismo y prácticamente era como sino llevases nada, además las rueda delantera salpicaba agua y barro desde el casco hasta los tobillos y la trasera hacía lo propio por la parte la parte de la espalda, culo, etc...
Así que en las paradas de reagrupamiento (se suelen hacer con el fin de no dejar descolgados a los que van detrás del pelotón cada 20 ó 30 kms.) bajo una incesante lluvia, empezamos a helarnos de frío, pero esto aún era sólo una pequeña advertencia, cuando llegamos a Muro de Alcoy, la lluvia empezó a caer de forma más que notable, íbamos tan empapados que ya nos daba igual pasar por encima de los charcos o no, tenías la opción de mojarte aún mas (charco) o embarrarte aún más (no charco)
La foto en la que aparecemos los 4 magníficos nos la hicimos momentos antes de dar la salida, nada nos hacía presagiar la que se nos iba a caer encima enforma de agua y frio, salvo unas nubes que se veían en el horizonte, pero claro piensas que ya ha llovido bastante en mayo y que incluso un poco de agua nos alilviará el horrible calor que puedes pasar en esta ruta, ya que el año pasado tuvimos durante toda la marcha más calor del que hizo el resto del verano (ahora sí que he exagertado un poco tal vez).
En la primera parada técnica a unos 30 kms. de la salida, optamos por ponernos el chubasquero -el que se lo había traído- aquí empezó el verdadero calvario para el amigo Carli, no se trajo nada de abrigo y ni mucho menos un chubasquero, los que sí, nos lo pusimos, nos evitó algo de agua pero de todos modos, pronto empezó a calar entre el tejido del mismo y prácticamente era como sino llevases nada, además las rueda delantera salpicaba agua y barro desde el casco hasta los tobillos y la trasera hacía lo propio por la parte la parte de la espalda, culo, etc...
Así que en las paradas de reagrupamiento (se suelen hacer con el fin de no dejar descolgados a los que van detrás del pelotón cada 20 ó 30 kms.) bajo una incesante lluvia, empezamos a helarnos de frío, pero esto aún era sólo una pequeña advertencia, cuando llegamos a Muro de Alcoy, la lluvia empezó a caer de forma más que notable, íbamos tan empapados que ya nos daba igual pasar por encima de los charcos o no, tenías la opción de mojarte aún mas (charco) o embarrarte aún más (no charco)
El paso por Alcoy también fue pasado por agua, a estas alturas ya llevábamos unas horas a remojo, el frío era más que notable, las zapatillas estaban literalmente encharcadas y las manos empezaban a doler de frío, ¿¿¿seguro que no estamos en febrero???
Para colmo, este año tocaba escalar, había que subir a la Ermita de "San Antoni" que se encuentra a casi 1000 metros de altitud sobre el nivel del mar. La subida en si es dura ya que aunque a penas tiene 3 kilómetros con un desnivel de aproximadamente un 17%, lo cierto es que vienes sin para de subir desde Cocentaina y las piernas lo notan, cuando llegamos a dicha Ermita, la lluvia se alió con el frío en un tándem que nos hizo temblar de frío, de nada servía ya ni el windstopper ni la madre del cordero, por ci todo esto no fuera suficiente para ponerse a tembla, nos hicieron parar unos minutos, ya que la organización de la carrera había montado (erróneamente) el avituallamiento en plena cumbre, joer con el frío que estaba haciendo no estábamos para pararnos lo mismo hubiese dado para una vez hubiéramos descendido...
Mi amigo carli, llegó muy afectado por el frío, vamos lo que se dice “helao” de frío, seguía fiel a su uniforme de verano de manga corta, sólo de verlo nos castañeaban los dientes, bueno sin verlo también, así que tras ingerir y reponer algo de líquido en las botellas a unos 7 u 8 grados de temperatura, empezó el descenso, a ver quien tenia coj... de bajar a más de 30kms/hora con la que estaba cayendo y el frío que estaba haciendo.
A eso de las 3:30 p.m. llegamos a Castalla, sólo tenía ganas de llegar para poder ponerme la ropa seca que llevaba en mi mochila, tiritando de frío me metí en un aseo que parecía el camarote de los Hermanos Max, cuando conseguí ponerme ropa seca, casi de inmediato se me volvió a mojar, ya que no tenía toalla, con lo que pies y piernas seguían estando mojadas, los zapatos estaban totalmente empapados, con lo que al poner los pies dentro...
Después de comer, Carli hizo lo mejor que podía hacer en sus condiciones, estaba totalmente helado, y sólo había dormido 2 horas la noche antes de salir. Así que llamó para que vinieran a recogerle, si la intención de la hacer la marcha era pasarlo bien, nada más lejos de la realidad, así que fue la decisión más acertada que podía tomar.
Yo me hice una nueva equipación con una bolsa de basura que me dieron en el restaurante donde comimos y me la puse para que cubriera el cuerpo, la verdad es que me fue bastante bien, ya que cuando salimos de comer, de nuevo llovía, me acordé del refrán "viene como agua de mayo", y pensé en otro "nunca llueve a gusto de todos" ¡¡¡qué riqueza la del refranero español!!!
Se dio la salida nuevamente, quedaban 70 kms. hasta llegar a Elche, pero la organización nos advirtió de lo mal que podría estar por el abundante barro, el tramo que va desde el final de la vía del Maigmó hasta la entrada de Elche por el barraco del grifo y así fue, menudo lodazal, las bajas en este tramos eran muy numerosas, cadenas partidas, pinchazos, ruedas que no giraban por la cantidad de barro que se acumulaba en las mismas, gente que como mi amigo Santi, tuvo que dejarlo tras intentarlo todo incluso echarse la bici al hombro, una bici de 30 kilos (por el barro) pero que tras innumerables intentos acabó partiendo el cambio y por tanto pidiendo que vinieran por él, una lástima porque se encontraba muy bien y peleando en la cabeza de carrera con el resto de máquinas. El año que viene Santi seguro que lo consigues...
Cuando por fin llegué a la avenida de la libertad, sin demasiadas fuerzas, pero con muchas ganas de acabar, peleé la llegada con un grupo de ciclistas que aprovecharon para adelantarme por culpa de un camino mal señalizado... pero no sé si fue las ganas de llegar o lo mal que lo había pasado durante todo el camino, el caso es que volví al camino y aún disputé la entrada en meta con este grupo de corredores... no sé todavía en que lugar llegué, no me importaba lo más mínimo, con lo que ni lo pregunté en la meta, lo importante es que llegué y tanto la bici como yo aunque con falta de un manguerazo y una buena ducha caliente respectivamente, lo hicimos en perfectas condiciones.
Pese a todo lo que os he contado y lo que no, el año que viene más.
Mi amigo carli, llegó muy afectado por el frío, vamos lo que se dice “helao” de frío, seguía fiel a su uniforme de verano de manga corta, sólo de verlo nos castañeaban los dientes, bueno sin verlo también, así que tras ingerir y reponer algo de líquido en las botellas a unos 7 u 8 grados de temperatura, empezó el descenso, a ver quien tenia coj... de bajar a más de 30kms/hora con la que estaba cayendo y el frío que estaba haciendo.
A eso de las 3:30 p.m. llegamos a Castalla, sólo tenía ganas de llegar para poder ponerme la ropa seca que llevaba en mi mochila, tiritando de frío me metí en un aseo que parecía el camarote de los Hermanos Max, cuando conseguí ponerme ropa seca, casi de inmediato se me volvió a mojar, ya que no tenía toalla, con lo que pies y piernas seguían estando mojadas, los zapatos estaban totalmente empapados, con lo que al poner los pies dentro...
Después de comer, Carli hizo lo mejor que podía hacer en sus condiciones, estaba totalmente helado, y sólo había dormido 2 horas la noche antes de salir. Así que llamó para que vinieran a recogerle, si la intención de la hacer la marcha era pasarlo bien, nada más lejos de la realidad, así que fue la decisión más acertada que podía tomar.
Yo me hice una nueva equipación con una bolsa de basura que me dieron en el restaurante donde comimos y me la puse para que cubriera el cuerpo, la verdad es que me fue bastante bien, ya que cuando salimos de comer, de nuevo llovía, me acordé del refrán "viene como agua de mayo", y pensé en otro "nunca llueve a gusto de todos" ¡¡¡qué riqueza la del refranero español!!!
Se dio la salida nuevamente, quedaban 70 kms. hasta llegar a Elche, pero la organización nos advirtió de lo mal que podría estar por el abundante barro, el tramo que va desde el final de la vía del Maigmó hasta la entrada de Elche por el barraco del grifo y así fue, menudo lodazal, las bajas en este tramos eran muy numerosas, cadenas partidas, pinchazos, ruedas que no giraban por la cantidad de barro que se acumulaba en las mismas, gente que como mi amigo Santi, tuvo que dejarlo tras intentarlo todo incluso echarse la bici al hombro, una bici de 30 kilos (por el barro) pero que tras innumerables intentos acabó partiendo el cambio y por tanto pidiendo que vinieran por él, una lástima porque se encontraba muy bien y peleando en la cabeza de carrera con el resto de máquinas. El año que viene Santi seguro que lo consigues...
Cuando por fin llegué a la avenida de la libertad, sin demasiadas fuerzas, pero con muchas ganas de acabar, peleé la llegada con un grupo de ciclistas que aprovecharon para adelantarme por culpa de un camino mal señalizado... pero no sé si fue las ganas de llegar o lo mal que lo había pasado durante todo el camino, el caso es que volví al camino y aún disputé la entrada en meta con este grupo de corredores... no sé todavía en que lugar llegué, no me importaba lo más mínimo, con lo que ni lo pregunté en la meta, lo importante es que llegué y tanto la bici como yo aunque con falta de un manguerazo y una buena ducha caliente respectivamente, lo hicimos en perfectas condiciones.
Pese a todo lo que os he contado y lo que no, el año que viene más.


